Yassmina Lasso · Psicóloga · Psicoterapeuta · Docente

La historia de un antes y un después

Mi historia profesional comenzó en el vientre de mi madre. O quizá antes.

Yassmina Lasso, psicóloga y psicoterapeuta, sentada junto a una ventana

Hoy sé que, de alguna manera, la psicología ya estaba en mí mucho antes de saber que algún día me dedicaría a ella. Antes de saber que de dónde venimos y lo que vivimos configura nuestro don y nuestro propósito vital.

Desde pequeña había algo que se repetía: la necesidad de comprender, de escuchar, de intentar ayudar cuando alguien sufría. Jugaba a ser profesora y psicopedagoga cuando ni siquiera sabía qué significaba aquella palabra.

Y la vida me obligó muy pronto a mirar desde lugares diferentes.

La infancia

A los tres años mi mundo cambió

Una enfermedad me llevó a pasar parte de mi infancia en una silla de ruedas. Aquello atravesó mi cuerpo, mis relaciones y también mi experiencia educativa. El colegio al que acababa de incorporarme consideró que mis nuevas necesidades requerían unos cuidados que no podía asumir, y mi familia tuvo que buscar otro lugar para mí.

Tenía tres años.

Hoy puedo mirar aquella historia con la perspectiva que da el tiempo, pero sé que ser mirada desde aquello que no puedes hacer, sentirte diferente o descubrir que un entorno no sabe cómo acogerte deja huella.

A los seis años volví a caminar. Y aquella niña siguió adelante con una mezcla que todavía reconozco profundamente en mí: sensibilidad y fuerza, emocionalidad y determinación.

El primer camino

Una vida que, aparentemente, iba en otra dirección

Mi primera profesión no fue la Psicología.

Estudié Administración y Dirección de Empresas y posteriormente un Máster en Dirección Financiera Internacional. Durante años desarrollé mi carrera en el mundo de las finanzas y la auditoría, trabajando en organizaciones como Ernst & Young y Banco Santander.

Aquellos años me enseñaron otro lenguaje: el de la exigencia, la responsabilidad, el análisis, la estructura, los objetivos y la toma de decisiones.

Viajé. Crecí. Aprendí. Construí una carrera. Y no reniego de ella. Hoy también soy la mujer que se construyó allí. Porque mi historia no está formada por vidas que tuve que abandonar para convertirme en otra persona, sino por partes que he aprendido a integrar.

Yassmina Lasso, psicóloga integrativa y formadora
  • La niña que quería ayudar.
  • La que conoció muy pronto la vulnerabilidad.
  • La profesional que aprendió a analizar y estructurar.
  • La mujer que empezó a cuestionarse quién era y cómo quería vivir.
  • La hermana —muy— mayor.
  • La madrastra.
  • La madre.
  • La estudiante que se atrevió a volver a empezar.
  • La psicóloga que soy hoy.

El cambio

Mientras construía una vida, empezaba a construir otra

Llegó un momento en el que comprendí que aquello que había construido profesionalmente ya no respondía a la forma en la que quería vivir ni al lugar desde el que quería contribuir. Y decidí cambiar de dirección.

Comencé un viaje que me llevó no solo a estudiar Psicología, sino también a estudiar mi propia historia. Mis vínculos. Mis patrones. Mi manera de sentir, protegerme, exigirme, relacionarme y ocupar mi lugar. A dejar de buscar únicamente respuestas fuera y atreverme también a mirar hacia dentro.

Mi cambio profesional no ocurrió de un día para otro. Elaboré un (largo) plan para conseguir mi propósito vital. No me fui huyendo de mi profesión anterior: me fui agradecida por todo lo que me había dado.

Mientras trabajaba en el mundo financiero, estudiaba Psicología en la UNED y continuaba formándome en educación, biorreprogramación, trauma, Pedagogía Sistémica y diferentes aproximaciones al desarrollo humano.

Fueron años intensos. Trabajo, estudio, viajes, largas jornadas, formación y muchas preguntas. Pero también con la determinación de saber hacia dónde quería caminar. No fue simplemente un cambio de profesión: fue una transformación desde mi interior.

La maternidad

Y comenzó otro viaje

La maternidad llegó a mi vida y puso mi mundo patas arriba. Me convirtió en una mujer que todavía no conocía y volvió a llenarme de preguntas. Quería hacerlo bien. Quería ser cada día mejor persona y, sobre todo, aprender a ser una madre suficientemente buena.

Pero la vida volvió a recordarme que una cosa es conocer la teoría y otra muy distinta habitarla. En poco más de dos años me convertí en madre de tres pequeños. Y entre el apego que había estudiado, la madre que imaginaba ser y la mujer que realmente podía ser en medio del cansancio, la exigencia, el amor y la vida cotidiana, comenzó uno de mis mayores aprendizajes.

Mis hijos no solo me hicieron madre. Me hicieron espejo. Me mostraron mis recursos y mis límites, mis fortalezas y mis heridas; aquello que quería ofrecerles y también aquello que necesitaba seguir mirando en mí.

Y comprendí que maternar no consiste en hacerlo perfecto, sino en aprender a estar, equivocarnos, reparar y volver al vínculo una y otra vez.

Y mientras mi vida familiar crecía, también iba tomando forma otro proyecto que llevaba años gestándose: AprenSer®.

Retrato de Yassmina Lasso, psicóloga integrativa

Desde dónde acompaño

«No vengo de palacio. Vengo del lodo.»

Es una frase que digo muchas veces en consulta.

No porque crea que el sufrimiento nos haga mejores ni porque necesitemos haber vivido lo mismo para poder comprender a otra persona. La digo porque no acompaño la vulnerabilidad humana desde un pedestal. Mi propia historia se ha ido escribiendo con capítulos difíciles: me obligó muy pronto a mirar la vida desde lugares diferentes.

Conozco lo que significa cuestionarse, reconstruirse, equivocarse, volver a empezar y descubrir que comprender nuestra historia no siempre basta para cambiar la manera en que vivimos. Y aquella búsqueda personal se convirtió también en estudio, investigación, docencia y profesión.

La maternidad, la formación, mi propio proceso personal y posteriormente la práctica clínica fueron ampliando una mirada que hoy atraviesa todo mi trabajo.

Y quizá por eso hoy puedo acompañarte con presencia y respeto, pero también con determinación. Con humanidad y conocimiento. Con coraje y delicadeza. Con fuerza y con ternura.

Mujer sosteniendo una flor de loto sobre un lago al atardecer

Mi forma de trabajar

Todo aquello que fui también está en mi manera de trabajar

Para mí acompañar no significa dirigir tu vida ni tener respuestas sobre ti que tú todavía no tienes. Significa atrevernos a mirar con honestidad lo que hay, comprenderlo, integrarlo y construir desde ahí algo diferente.

Hoy soy psicóloga, psicoterapeuta, docente universitaria, formadora y divulgadora. Acompaño procesos terapéuticos y trabajo con docentes y comunidades educativas desde una mirada que integra aquello que durante años yo misma aprendí a no separar:

  • Pensamiento, emoción y cuerpo
  • Historia y presente
  • Vínculo y autonomía
  • Sensibilidad y responsabilidad
  • Ciencia y consciencia

No necesito elegir entre profundidad y rigor. Entre sensibilidad y determinación. Entre ciencia y consciencia.

Mi pasado profesional me enseñó a analizar, ordenar y materializar. Mi historia personal me enseñó que no todo puede comprenderse únicamente desde la razón. La Psicología me dio conocimiento, lenguaje y herramientas para profundizar en aquello que durante años había intentado comprender. Y la docencia me permitió convertir ese conocimiento en algo que pudiera llegar a otros.

Yassmina Lasso, psicóloga, mirando a cámara

El presente

Hoy

Hoy sé que no necesitamos borrar quiénes fuimos para convertirnos en alguien nuevo. Podemos mirar nuestra historia, comprender aquello que todavía nos condiciona, integrar nuestras distintas partes y decidir con mayor consciencia cómo queremos vivir a partir de ahora.

Esta es mi historia. La de un antes y un después.

(Aunque, en realidad, todo lo que fui sigue formando parte de quien soy.)

Nos abrazo,
Yassmina Lasso.

Testimonios

Procesos acompañados con presencia y respeto